Otro amanecer en donde no estas. Solo estoy yo, esperándote.
Otro amanecer compartiendo mis lagrimas.
Gritándote en silencio y guardando mis palabras.
Esos amaneceres en los que el sol todavía no sale, porque simplemente te esfumaste.
Te esfumaste entre mis dedos y en mi alma.
El alma que nunca podre controlar con una simple acción.
Dominarme es querer que esto siga sucediendo.
Y ahora que no te encuentro, me pierdo.
Me pierdo en este amanecer que no tiene sentido.
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